Historia

Juana
Felipe

Juana I. Toledo 1479 - Tordesillas 1555.
Reina de Castilla desde 1504 hasta 1555.
Hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos.

Juana nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479. Su educación estuvo marcada por la severidad, tanto de su madre como de sus maestros. Pronto se manifestaría en ella una vena mística que intentaría encauzar haciéndose monja, pero sus padres tenían otro objetivo para la atractiva Juana; cuando cumplió 16 años fue concertada su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y María de Borgoña, conocido por el sobrenombre de «El Hermoso». Este enlace, correspondiéndose con la política exterior de los Reyes Católicos, pretendía cercar al enemigo reino de Francia.

El casamiento, ya que los jóvenes consortes sintieron una mutua atracción apenas se vieron, fue inmediato. La vida de casado no cambió la actitud conquistadora de Felipe, acostumbrado a mantener relaciones sexuales con las damas de la corte, con lo cual aparecieron los celos y los enfrentamientos entre los esposos (una de las vetas más explotada por la leyenda, ya que la historia de Juana, llega a nuestros días confinándola en primer lugar a una «locura de amor», de celos apasionados y desmedidos).

Tras el fallecimiento de su madre, en 1504, Juana es nombrada reina propietaria de Castilla y León, siguiendo el testamento de la reina Isabel, el rey Fernando se encargaría de la regencia mientras Juana y Felipe llegaran de tierras flamencas. Su llegada, casi dos años después, provocó el enfrentamiento entre Fernando y Felipe, siendo una de las causas la pretendida locura de Juana esgrimida por Felipe para hacerse cargo del gobierno. Aparentemente Fernando abandona momentáneamente Castilla y deja el camino abierto para su yerno, quien muere inesperadamente, al poco tiempo, tras beber un vaso de agua helada (punto abierto en la historia).

Siguiendo la concreción de su último deseo, el de ser enterrado en Granada, Juana se traslada con un cortejo fúnebre hacia Granada. El rey Fernando decide no correr el riesgo de que, renunciando Juana a su nombramiento como reina de Castilla -ya que no estaba interesada en gobernar-, el poder cayera en manos de extranjeros, ante lo cual hace pasar a su hija por enajenada (para lo que tuvo que encerrarla y aislarla, del resto del mundo, incluidos sus hijos, hasta el día de su muerte; 47 años después). Mientras Juana fuera reina y viviera en suelo español, él podía tomar las decisiones sobre todos los asuntos de estado, y de hecho, legalmente, Juana fue reina de Castilla desde 1504 hasta 1555.

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