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Escrito por Vicente Seoane
La idea en un principio fue utilizar la música, basada en tres canciones, para crear atmósferas que complementaran, a modo de síntesis, los diferentes momentos de la historia.
En cuanto a las canciones, se trabajó sobre estructuras rítmicas de medio oriente, como el ritmo «maksum», «chiftetelli», «malfuf» entre otros; y con melodías populares de tradición mediterránea y de creación propia, logrando así, aludir a la pluralidad cultural y artística que propició la convivencia de los pueblos árabes, judíos, cristianos y gitanos, en un mismo suelo.
En la búsqueda de instrumentos que acompañaran el trabajo de la voz y la danza en las canciones, se eligió el «mazhar» (pandereta árabe) por su gran sonoridad e impacto escénico.
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